lunes, 23 de agosto de 2010

La Ultima Jugada de Garcia

No tengo a Jaime Ravinet sentado aquí para hablar de Defensa. ¿Hablemos de política?", dijo el lunes pasado el Presidente Alan García, cuando el ministro peruano Rafael Rey amenazaba con extenderse en el relato de las actividades militares previstas para la primera visita oficial a Lima del secretario de Estado chileno.

La invitación del mandatario sorprendió a Ravinet. Hasta ese momento, de acuerdo con la agenda prefijada con el gobierno peruano, su encuentro con García se reduciría a un saludo protocolar de 15 a 20 minutos. Eso al menos le habían advertido cuando iba camino a Palacio Pizarro. La reunión terminó extendiéndose una hora y media y reforzó otro hecho inusual. Al llegar a Lima, en la losa del aeropuerto, lo esperaban el ministro Rey acompañado por los dos viceministros de la cartera y los cuatro comandantes en jefe de las FF.AA.

García los recibió con pisco sour. "¿En que está la oposición?", comenzó preguntando. Ravinet realizó una breve exposición, ante lo cual el Presidente consultó muy distentido sobre algunos amigos chilenos, como los ex senadores Ricardo Núñez y Gabriel Valdés. La charla era amena y el Presidente, incluso, preguntaba quién era el diputado Jorge Tarud, quien suele hablar sobre la relación Chile-Perú. De acuerdo al relato de la reunión, confirmado por varios de sus asistentes, García elogió en distintos momentos de la conversación el pragmatismo del Presidente Sebastián Piñera, habló de su buena relación con Augusto Pinochet durante su primer mandato y cuestionó a ratos a algunos sectores de la Concertación: afirmó que aún quedaban resabios del "infantilismo" de izquierda de los años 60 y 70", que marcó el idealismo frente a Cuba. Fue en ese momento cuando, con total franqueza, mencionó a la Presidenta Michelle Bachelet. "Dijo que no entendía la contradicción que había en Bachelet, que por un lado mantenía un modelo económico que venía del régimen de Pinochet y, por otro, viajaba a Cuba a ver a Fidel Castro", sostiene un testigo.

García, a esa altura, aprovechaba de enviar varios mensajes a Chile por la demanda limítrofe en La Haya. "No vamos a contestar nunca más a través de la prensa, todo va a ser a través de comunicaciones oficiales para evitar malas interpretaciones", reiteró varias veces en la reunión, donde afirmó que esperaba que el fallo se diera a conocer antes de 2012, para que se normalizaran las relaciones de ambos países. Incluso, contó una anécdota con Piñera durante la cena de despedida del ex Presidente Alvaro Uribe, hace dos semanas. "Así que anduviste haciendo diabluras en Quito", le señaló el gobernante peruano, tras enterarse de la declaración que había suscrito con Rafael Correa y el mapa náutico que respalda la posición de Chile ante la corte internacional.

Las afirmaciones y la suma de sus gestos del jefe de Estado, tanto en Santiago como en Lima, tuvieron una lectura común. García aspira a volver a la Presidencia el 2016 -como lo reconoció recientemente al periódico Tremen-, y para ello no sólo espera terminar su segundo mandato con estabilidad política y una economía en crecimiento. También busca llegar a julio de 2011 sin dificultades en el frente vecinal.Evo, Chávez y la regiónGarcía monopolizó la conversación en el ex Salón Embajadores del Palacio Pizarro, donde usualmente recibe a sus invitados extranjeros. Se trata de una sala pequeña, en la que caben ocho personas sentadas. El lugar está cargado de simbolismo: desde 2007 lleva el nombre del oficial de la policía peruana Mariano Santos Mateos, al que se le rinde homenaje como "el valiente de Tarapacá" por su acción en la Guerra del Pacífico. Un cuadro de la batalla de Tarapacá y el sable del héroe decoran el lugar.

El Presidente hablaba desde el centro del despacho. A su izquierda estaba la delegación chilena, que incluía a Ravinet; el presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados, Alberto Cardemil; el ex comandante en jefe de la Armada, almirante (R) Rodolfo Codina, y el ministro consejero de la embajada de Chile en Lima, Andrés Barbé. A su derecha se sentaron los invitados peruanos, entre ellos el ministro Rey; los viceministros de la cartera de Defensa; el embajador Vicente Rojas Escalante (Políticas para la Defensa), y Rafael Aita Campodónico (Recursos para la Defensa).

El mandatario alabó en varias oportunidades el modelo económico chileno por su estabilidad y apertura. También reiteró su apuesta de competir con Chile: "Espero que gane Perú", dijo sonriendo. "Señaló que su meta era llegar a los tres mil millones de dólares de inversión peruana en Chile y que para Perú es un gran negocio el estrechar las relaciones con Chile. Nos dijo que sus críticos no entendían que Lima tiene una balanza comercial positiva de US$ 500 millones con Chile", cuenta un presente.

García prosiguió comentando la situación política regional y lo que piensa de algunos presidentes y ex jefes de Estado sudamericanos. Fue uno de los momentos más sensibles del encuentro, que también incluyó su percepción sobre quién podría ser sucesor en Perú tras las elecciones de julio de 2011.

Al entrar al tema, García desglosó el escenario que espera a Piñera en la región. "Está en una situación inmejorable", habría dicho el mandatario peruano, al describir sus vínculos con Brasil, Colombia, Argentina y Bolivia, entre otros países. Su afirmación fue la plataforma para que, minutos después, reclamara un papel más protagónico del Presidente chileno en Sudamérica. García se refería a su interés por reflotar la idea de constituir una suerte de "Eje del Pacífico", que incluya a Chile, Perú y Colombia, para neutralizar "las posiciones más izquierdistas del eje del Atlántico. Sería muy importante que Chile se sumara a esta iniciativa".

La preocupación del Presidente peruano se centraba en Hugo Chávez, pues, a su juicio, "Cuba ya no está en condiciones de exportar la revolución". "Chávez todavía puede intentarlo un tiempo más", continuó señalando, ante el silencio de los chilenos presentes en el encuentro. El mandatario peruano también afirmó que Evo Morales "depende" de alguna manera de Chávez, y evitó referirse a los acercamientos entre Santiago-La Paz por la histórica reivindicación marítima boliviana.

Durante toda su intervención, interrumpida en una ocasión por el diputado Cardemil, quien abandonó por un momento el salón, el jefe de Estado se explayó sobre la situación en Colombia. "Ustedes saben el cariño que le tengo", contó, dando por entendido que todos sabían que estuvo refugiado en la embajada de Bogotá durante la persecución fujimorista y que se exilió en esa ciudad.

Pese a esta cercanía, García no coincidió en la forma en que el ex Presidente Uribe arremetió contra Venezuela al final de su mandato. Tampoco se mostró muy optimista sobre el diálogo que había reiniciado el Presidente José Manuel Santos con Chávez. "No creo que dure mucho la luna de miel", habría dicho el mandatario, manifestando que en algún momento la tensión iba a resurgir entre Bogotá y Caracas por el supuesto apoyo del presidente venezolano a las Farc.

Al hablar de Santos se detuvo por unos minutos. "García cree que tendrá que hacer como Edipo. Matar al padre, en este caso Alvaro Uribe, para poder ser rey", señala un presente.

Ya casi finalizaba la reunión y el ambiente era de total distensión. García incluso había bromeado con el proceso de armamentismo, uno de los temas que reflotó en 2009 y marcó uno de los capítulos más tensos con Bachelet. Ahora, ante su ministro de Defensa, habría deslizado que los tanques que Perú había adquirido a China no eran una buena opción.

Antes de despedirse, el jefe de Estado reiteró que esperaba viajar a Chile antes del fin de su gobierno. No se habló de fijar la visita para el 18 de septiembre, como quiere el gobierno de Piñera para la celebración del Bicentenario. Lo que sí estaba claro, a esa altura, era que la reunión y su puesta en escena habían sido una más de las conocidas jugadas del Presidente peruano.

Fuente : En la cita que sostuvo esta semana con el ministro Ravinet, donde contó anécdotas y desglosó el escenario regional, el presidente peruano realizó una serie de gestos al gobierno de Piñera.

En Lima creen que ya pavimenta su camino rumbo al 2016.
por Francisco Artaza - 22/08/2010

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