domingo, 17 de enero de 2010

HAITI :Colapsó el Estado

Por: Antonio Flores Gavilán

Lamentablemente la cruda realidad se cierne sobre este Estado, que ya desde hace tiempo daba sintomas de la mas grave descomposición, adermas de ser el pais mas pobre de esta parte del globo, alli la corrupción campeaba todos los dias, los niveles de desarrollo casi nulos, imaginense ahora con esta hecatombe sobre este desventurado Estado y con una población que esta llegando ya a los niveles de animalización por la desesperación, incluso hay saqueadores que estan hiriendo de gravedad a los socorristas internacionales, en realidad Haiti va por el sendero de la anarquia total, su mismo Presidente confieza dolorosamente esta realidad, su Estado esta completamente destruido, arrasado y aniquilado no existe ninguna forma de gobierno alli, la ayuda que llega no se puede destribuir porque desaparecio sencillamente el Estado Haitiano, una nación que va al camino de la extinción dirian algunos, el grado de destrución en Puerto Principe es tal que se ha convertido en una gigantesta tumba se habla de mas de 200,000 muertes las epidemias por el hedor estan cada vez mas cerca lo que empeorara la situación, se puede decir que este apocalipsis que se vive en Puerto Principe grafica en lo que se ha convertido Haiti la muerte de su Estado.

La conclusión de esto en lo inmediato seria la formalización de un status Internacional diferente por el bien de sus habitantes, porque urge una nueva administración que debiera ser internacional seria lo mejor, no solo controlar la seguridad como las ONU estaba haciendo atravez de los cascos azules, sino que determinados paises tendrian que crear alli una nueva administración y darle gobernabilidad Haiti, podria estar constituido por Francia que tiene vinculos historicos alli, Brasil por ser la mayor potencia en la región Latinoamericana, Los USA por estar proximos a su area geopolitica, algunos otros Estados del Consejo de Seguridad de la ONU a fin de evitar futuras desgracias en este caos y desolación imperantes.

Dejamos esta información para que Ustedes estimados lectores saquen sus propias conclusiones.

video

Video que grafica el grado de destrucción vivido en Puerto Principe - HAITI

COLAPSÓ EL ESTADO HAITIANO
PUERTO PRINCIPE
Por : JOAQUIN IBARZ

En Haití no sólo han caído los edificios sino que ha colapsado el Estado. La falta de gobierno y de unas mínimas estructuras administrativas provoca que la copiosa ayuda internacional que está llegando al país no pueda ser canalizada hacia una población con hambre y sed.

No se trata de que la burocracia frene la distribución de alimentos y medicinas, en Haití no hay ni burocracia. En Haití hay un total vacío de poder. Nadie manda y nadie obedece. La sede de los principales ministerios, que estaban en las cercanías del palacio presidencial, han quedado destruidas totalmente, muchos de los altos funcionarios murieron a causa del seísmo.

El presidente haitiano René Preval reconoció de manera simple su impotencia cuando en la mañana del jueves se reunió con el gobernante dominicano Leonel Fernández: “Mi teléfono móvil lleva tres días sin sonar, yo tampoco puedo llamar a nadie”. Preval, que portaba la misma ropa desde hacía tres días, admitió que “todo esto está hundido.

La gente no tiene para comer, y yo ni puedo contactar con mis ministros”. La sensación que comparte gran parte de la población es la de que Puerto Príncipe es una ciudad sin gobierno. "Desde que ocurrió el terremoto, no ha habido una sola declaración al pueblo de nuestros dirigentes. También están afectados por la catástrofe pero hubieran podido decir algo al país'', dijo Louis Valentin, un funcionario del ministerio de Finanzas.
En un largo recorrido por la capital haitiana pudimos constatar que casi nadie ha recibido una mínima ayuda. La gente ha levantado improvisados campamentos en plazas y parques porque todos temen dormir en casas con grietas, a lo que se suma el temor por las continuas réplicas del terremoto.

Por las calles no se ven ambulancias ni presencia de la Cruz Roja o de soldados de la misión de paz de Naciones Unidas. La ayuda de los socorristas internacionales apenas es perceptible porque los rescates en los que intervienen son una gota en un océano de devastación que afectó a todos los barrios de la capital.
En miles de casas nadie ha intentado siquiera averiguar si hay miles de vivos o muertos sepultados. Sólo el hedor denuncia que hay gente entre los escombros. Pese a que hasta ahora ha mostrado gran resignación, la población haitiana se muestra desesperada. La gente pregunta al periodista dónde está la ayuda porque por la radio escucha que en el aeropuerto de la capital no paran de aterrizar aviones con alimentos y medicinas. Los cooperantes extranjeros se desesperan al comprobar que no hay nadie capaz de canalizar la cooperación externa. Sin coordinación y con una infraestructura arrasada, la asistencia humanitaria llega con mucha dificultad.

En una frenética carrera contra la muerte, tropas y aviones con toneladas de asistencia humanitaria intentan sortear gravísimos problemas de logística para asistir a millones de víctimas que no tienen nada.
Ante esta situación tan dramática, EE.UU. asumió el control de la terminal aérea, por donde llega la ayuda. "Tomamos la responsabilidad del control aéreo. Tenemos mucho personal que ayuda en las cargas y las descargas", declaró el portavoz Philip Crowley. El ministerio estadounidense de Defensa anunció que en los próximos días llegarán a Haití 10.000 soldados norteamericanos para contribuir a sacar al país del caos.

Según datos de organismos internacionales como la Cruz Roja, el seísmo habría causado un mínimo de 50.000 muertos; funcionarios del gobierno haitiano sostienen que hay más de 100.000 víctimas fatales y tres millones sin refugio.

Los equipos de Francia, China, EE.UU., Gran Bretaña y España tratan de eludir el caos y la falta de coordinación para acelerar la asistencia humanitaria y el rescate de miles de personas que permanecían atrapadas bajo los edificios colapsados. También Alemania, Canadá, Japón, China, Indonesia, Perú, Brasil, México y Cuba, entre otros países, mandaron equipos de socorro y rescate, así como material de primera necesidad y alimentos. España ya envió cinco aeronaves con suministros. Reconvertido en un gran campo de refugiados, Puerto Príncipe y sus suburbios eran una pesadilla logística para los equipos de rescate, con caminos atestados de personas famélicas o bloqueados por derrumbes y deslaves, un puerto en ruinas, el aeropuerto colapsado, escasa maquinaria pesada y pocos teléfonos en funcionamiento.

En el estacionamiento del Hospital General se armó un depósito de cadáveres improvisado con cientos de cuerpos. La ONU advirtió que los trabajadores de ayuda encuentran enormes desafíos para tratar de localizar a las personas atrapadas bajo los escombros y alimentar a los sobrevivientes hambrientos. Los camiones que transportaban policías y trabajadores del organismo se quedaron atascados en las calles colmadas de camionetas, automóviles y peatones malheridos. La portavoz de la ONU, Elisabeth Byrs, calificó al terremoto como "una pesadilla logística" para las fuerzas de rescate. "Es un caos", dijo. La ruta que une Puerto Príncipe con la vecina República Dominicana es estrecha y se encuentra saturada de camiones.

Las entregas por mar no pueden desembarcarse debido a los daños sufridos en la infraestructura del puerto de la capital. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) tiene problemas para ocuparse de las decenas de vuelos entrantes con suministros y rescatistas ante las demoras en despegues y aterrizajes. Sin instrumental de vuelo operativo en tierra, los pilotos utilizan la única pista de la capital con el solo respaldo de su pericia.

Otro desafío que acosa a las fuerzas de rescate al caer la noche son los cada vez más numerosos incidentes de inseguridad en los barrios y en la periferia de Puerto Príncipe, en su mayoría relacionados con actos de vandalismo. Saqueadores irrumpieron en un supermercado en la zona de Delmas y se llevaron electrodomésticos y bolsas con arroz. Otros sacaron combustible de un camión cisterna que sufrió un accidente. "Todos los policías están ocupados rescatando o sepultando a sus propios familiares", dijo un comerciante. "No tienen tiempo para patrullar las calles", añadió.

6.000 CADÁVERES SEPULTADOS EN UNA GRAN FOSA COMÚNPUERTO PRINCIPE JOAQUIM IBARZ

En el aeropuerto de Puerto Príncipe, donde estableció la sede del gobierno tras el colapso del Palacio Presidencial, el presidente haitiano, René Préval, anunció que unas 7.000 personas ya habían sido sepultadas en la capital una gran fosa común. Sin embargo, por las calles de la capital se siguen viendo numerosos cadáveres.

La gran cantidad de cadáveres en franco proceso de descomposición obligó a las autoridades haitianas a una decisión dolorosa ante la posibilidad de la proliferación de epidemias: la construcción de fosas comunes. "No hay manera de cavar 50.000 tumbas'', dijo Thomas Ewald, jefe de una unidad élite de búsqueda que llegó a Haití el jueves.

El jueves comenzaron a ser enterrados los cadáveres en fosas comunes después de pasar 48 horas a la intemperie. Un camión y algunas camionetas se dedican a recoger los cuerpos alineados en las calles para luego depositarlos en una fosa común del cementerio Carrefour Academie, en el barrio de Petionville.

El ritmo de recogida es de una lentitud exasperante.

El camión recorrió las calles de Petionville, un barrio acomodado dentro de los parámetros haitianos, y recogió los cuerpos de adultos y niños apenas cubiertos por sábanas blancas, incapaces de mitigar el hedor que desprendían los cuerpos. Los restos humanos fueron depositados en un trozo de madera y luego deslizados hasta el camión.La gente que pasaba a su lado se tapaba la nariz con yerbas verdes. Jocelyne Castor, una joven de 23 años, buscaba la ayuda de un periodista extranjero en el Hospital Universitaire de la Paix de Puerto Príncipe. “Necesito que alguien atienda a mi hijo'', decía Castor, sin lágrimas en los ojos, aparentemente incapaz de expresar emoción alguna. Pero no pedía dinero ni medicinas para salvar la vida de su pequeño sino una asistencia económica para evitar que su cuerpecillo fuera a parar a la fosa común.

Algunos familiares se negaban a entregar los cadáveres porque insistían en que antes debían someterlos a los ritos de vodou, una religión sincrética de origen africano que tiene muchos adeptos en este país. También hubo lugar para la esperanza, al producirse rescates considerados milagrosos: Tarmo Joveer, un empleado de seguridad estonio de la ONU, fue salvado de entre los escombros del edificio principal de la organización, donde todavía hay unos 100 empleados atrapados. Gladys Louis Jeune fue sacada de entre las ruinas de su hogar 43 horas después del seísmo.

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