viernes, 11 de septiembre de 2009

IMPERIO INCA

Legado Cultural : Antonio A. Flores Gavilán

Para los incas la conquista fue un verdadero desastre, ya que destruyo su manera de vivir, su religión, su orgullo. Los sacerdotes españoles inmediatamente comenzaron a convertir a los nuevos súbditos de la corona del rey de España a la religión Católica.
El oro fue la ruina de los incas. Los españoles mataron, torturaron y obligaron a los indígenas a trabajar hasta la muerte para conseguir este metal precioso. Desde los días de la conquista, los ladrones de tumbas se han tomado el trabajo de destruir objetos valiosos, con el propósito de obtener el codiciado oro.
La mayoría de los conocimientos que poseían los incas se han perdido o han sido olvidados. Detalles de su historia, relatos de dioses, la técnica para "leer" un quipu y la destreza en la fabricación de finas telas, todo ha desaparecido.
Después de la conquista, este sistema político quedo destruido y los indios desesperadamente pobres. Solo unos pocos objetos y ornamentos de oro han sobrevivido para recordar la belicista orfebrería de los incas.
Los descendientes de los incas aun viven en las mismas montañas y aun hablan el quechua, la lengua del imperio. Las llamas siguen siendo importantes para los campesinos.

Los puentes colgantes todavía se fabrican, las hondas y las boleadoras también sé continúan usando. En la escuela, a los niños se les enseña a valorar la grandeza de sus antepasados.
Una de las muestras de la cultura inca que aun existe son las ruinas de Machu Picchu, la ultima fortaleza de los incas entre las altas montañas de los andes. Construida en el profundo valle de Urubamba, la ciudad de Machu Picchu domina y sobrecoge desde su altura. Fue descubierta en 1911, en el medio de una densa vegetación: fue por siglos, una ciudad perdida.
Se trata de un grupo arquitectónico notable por el trazado perfecto de sus calles en gradas y la distribución de sus edificios. No es muy grande, y las construcciones están dispuestas en rellanos superpuestos y paralelos por la ladera.
En la faja mas alta, se encuentran los edificios sagrados. Las construcciones son de granito claro y prevalece la plata cuadrangular y trapezoide. Toda la ciudad revela él alto dominio técnico alcanzado por los incas. En la porción más alta, aprovechando una depresión natural del terreno, sus construcciones diseñaron un amplio espacio ceremonial.

Leyendas sobre el origen del Imperio Inca
Sobre el origen de los Incas, poco se sabe,existen dos leyendas orales, que tratan de explicar su origen. Uno de ellos es el Mito de los Hermanos Ayar; éste mito, fue recogido de la tradición oral por Juan de Betanzos (15101576). En el Cusco, este cronista español, casó con Añas Colque, hermana de Atahualpa, hija de Huayna Cápac y ex conviviente de Francisco Pizarro. El cronista Juan de Betanzos tuvo acceso al mito, pues dominaba el quechua, idioma oficial del Imperio Inca y lo relató en su obra “Suma y Narración de los Incas”.[1]

Leyenda de Manco Cápac y Mama Ocllo
Se dice que el dios Inti tuvo por hijos a Manco Capac y la Pachamama por hija a Mama Ocllo ellos se casaron y la Diosa de la Tierra y la fecundidad Pachamama les regalo a ambos las tierras de su dominio e Inti el Dios Sol les regalo una barra de oro. Luego, ellos bajaron a la tierra por órdenes de Inti para que Manco Capac enseñara a los hombres a labrar mejor la tierra y trabajar la piedra y Mama Ocllo enseñara a las mujeres a cocinar, fabricar prendas de vestir y a domesticar a los animales en el lugar donde se hundiese la bara de oro. Aparecen sobre las orillas del lago Titicaca, y la barra se hundió en el Cuzco.
Formación del Imperio Inca
Al margen de los mitos y leyendas que hemos descrito, los incas preservaron su
historia a través de la tradición oral. Los quipucamayoc, fueron los que relataron a los españoles, la historia y vicisitudes del Imperio. Los quipucamayoc eran los funcionarios encargados de guardar la memoria de los acontecimientos, mediante una técnica nemotécnica utilizando los quipus. Esta versión pudo ser interesada y unipersonal, ya que sólo guardaban las noticias en función del Cozco (Cusco, Cuzco o Qosqo) y no de otras ciudades del Imperio, salvo que pudieran servir a sus fines.

Antes de los Incas, el Cuzco, estaba habitado por diversos grupos étnicos. Esta información ha sido respaldada por los trabajos arqueológicos que han demostrado en la zona, la existencia de una larga ocupación humana. El cronista Sarmiento de Gamboa, menciona a los guallas, los sahuassiray, los antasayas, los alcavizas, los copalimaytas, los culunchimas, los poques y los lares, como los grupos humanos que habitaban el valle del Cuzco antes de los Incas. Asimismo, identifica a los guallas, los sahuasiray y a los antasayas, como los grupos más antiguos que habitaron el Cuzco.
Los guayas, eran los más antiguos pobladores del Cuzco. Vivían en casas agrupadas en pie de un cerro denominado Huaynapata, al sur de la actual ciudad del Cuzco. Su aldea principal se llamaba Pachatusán.
Los sahuasiray o sahuaseras, procedían de Sutijtoco de Masca–Paruro, Su pacarina (lugar de origen) se encontraba en Pacarictambo. Cuando llegaron al Cuzco, encontraron a los guallas, quienes no les impidieron asentarse en ella. Se ubicaron en el lugar en donde posteriormente se edificó el Coricancha.

Los antasayas, eran originarios de las pampas de Anta, llegaron al Cuzco guiados por su jefe Quisco, asentándose en la parte norte de la ciudad actual. La tradición oral, cuenta que es partir de este momento en que la zona comienza a denominarse Cuzco en honor a su jefe Quisco. El nombre posteriormente, se extendió a todo el valle.
Los alcavizas vinieron de la región de Masca, específicamente de Pacaritambo. Llegaron guiados por su jefe Ayarucho, nombre que también tenía el grupo; se establecieron en Pucamarca. Su pacarina era Capactoco. Los Incas posteriormente les cambiaron el nombre, por el Alcahuisas. Llegando al Cozco, se aliaron con guallas, sahuaseras y antasayas.
Los poque y lares llegaron al valle con posterioridad a los otros grupos; no se sabe su lugar de origen. Se ubican en la parte oriental de la ciudad.
Los ayarmacas, los más conocidos y estudiados pobladores de la zona del Cuzco. Fabricaron los ayarmacas la cerámica denominada “Killke”. Se trata de una cerámica de baja calidad artística que predominó en la zona durante el intermedio tardío. Según Waldemar Espinoza, los ayarmacas formaron un gran reino en las actuales provincias de Cuzco y Anta. Se subdividían en Ayarmacas y Pinaguas. El territorio ayarmaca, se extendía desde Quiquijana en el sur, extendiéndose hasta Jaquijahuana, en las pampas de Anta; Ollantaytambo, en el norte. Los pinaguas dominaron desde Quiquijana hasta Quispicanchi.

María Rostworowski, señala que los ayarmacas ocuparon la zona denominada Acamama, que según Murúa y Felipe Guamán Poma de Ayala, sería luego bautizada como Cozco. Todos los cronistas coinciden que el Cozco de esa época no tenía grandes construcciones, muy por el contrario eran viviendas de pirca (piedra) y paja. Según Betanzos, en la zona donde posteriormente se construyó Sacsahuamán, existía un pantano cubierto de juncos.
Según María Rostworowski, Acamama estaba dividido en cuatro secciones o barrios: Quinti cancha, barrio del picaflor; Chumbi cancha, barrio de los tejedores; Sairi cancha, barrio del
tabaco; y, Yarambuy cancha, nombre que no es quechua sino aymara y que significa “mezclarse”, por lo que sugiere que fue un barrio mestizo. Sobre la organización política, Guaman Poma de Ayala menciona que en un principio eran gobernados por unos “primeros incas”, llamados Tocay Cápac y Pinahua Cápac. Murúa identifica a estos como “reyes” que gobernaron antes de los incas. Waldemar Espinoza, los menciona juntos como los líderes Ayarmaca y Pinahua. Según Espinoza, serían los jefes de las mitades del Cozco, hanan y urin, siendo Tocay Cápac, el jefe de los ayarmacas y el de mayor poder. Coinciden los estudiosos María Rostworowski, Murúa y Waldemar Espinoza, en que fueron los Ayarmacas los de mayor poder en la zona. A la llegada de los Incas, comienza la expansión del Cozco, Cusco, Cuzco, Qosqo o Kosko.
La consolidación del Imperio Inca

Expansión del Imperio Inca
La mayoría de cronistas coinciden en que fue durante el gobierno de Viracocha que los incas fueron atacados por los chancas, una confederación de pueblos venidos de la zona del Apurímac y del río Pampas. Los chancas llegaron a sitiar el Cusco y quien los derrota es el general Inca Yupanqui, quien no sólo evitó la caída del Cuzco sino que persigue y captura a los líderes chanca mostrando a los pueblos vecinos, el poderío del Ejército Inca, a la vez que terminaba con los afanes expansionistas de los chancas.
Esta acción y la pobre participación del Inca Viracocha, le valió a Inca Yupanqui, ser nombrado Zapa Inca, el mismo que asume en
1438, como Pachacútec Inca Yupanqui, apenas cien años antes de la conquista española.
Se inicia entonces la época de la expansión territorial incaica y conquistas (ver
Conquistas del Imperio Inca) que dan lugar al apogeo y época de esplendor del Tawantinsuyo, con un territorio de comprendía más de 4,000 kilómetros de largo y un ancho variable pero que siempre estuvo comprendido entre el océano Pacífico y la selva, abarcando un territorio de más de tres millones de kilómetros cuadrados.
La expansión y cohesión del Imperio Inca
Luego del ataque y la guerra con los Chankas, los Incas del Cuzco, comenzaron a conquistar cada vez más territorio, que terminó formando la unidad política más grande de la América pre
hispánica. Esta unidad la lograron aplicando principios andinos milenarios como el de la reciprocidad.

Caminos del Capaq - Ñan

La palabra “Tawantinsuyo”, que significa “las cuatro partes del mundo”, era un concepto ceremonial o religioso. Cada ciudad conquistada, o cultura en términos más amplios, mantenían sus gobernantes, sus propias formas de organización y expresiones culturales, pero se relacionaban con los Incas del Cuzco.
Los Incas representaron la síntesis del desarrollo milenario de la Cordillera de los Andes. Teniendo expresiones culturales y organizacionales, particulares que lo diferencian de las culturas antecesoras como los Wari y Tiahuanacos y de los más lejanos como Chavín.
Los Incas usaron diversas estrategias de anexión territorial, una de ellas era la conquista militar, pero no la única; la acumulación y distribución de productos diversos, el prestigio religioso, social y cultural, las alianzas, etc., fueron otros métodos de conquista. La consolidación de las conquistas, parece ser que se basaron en el justo equilibrio de los factores que intervenían en la misma. Muchas de las costumbres del hombre peruano, provienen de esta larga tradición cultural andina.

Para la conquista militar, los Incas mantuvieron un poderoso ejército, que estaba al mando de gente de confianza del Zapa Inca; en el “Portal Fuenterrebollo”, se puede leer: “… Los soldados tenían un entrenamiento riguroso. Tenían varios tipos de armas: jabalinas con propulsor, boleadoras, mazas con cabeza estrellada de bronce o hachas de filo, lanzas con punta de cuero, hondas para arrojar piedras y arcos y flechas. Para protegerse usaban escudos y cascos de madera y corazas de algodón acolchadas” (Portal Fuenterrebollo, Internet, 2004).
La conquista del Tawantinsuyo, se llevó a cabo en un lapso de cien años. Para ello el Imperio Inca contó con un poderoso ejército organizado y con unidad de mando y acción, y, evidentemente una organización política bien estructurada, al igual que la administrativa, que incluía los tributos para sostener al Estado Inca. Sumado a lo anterior, dieron importancia suprema a la red de caminos para uso militar y para las comunicaciones, además de un idioma común, y una serie de expresiones religiosas que terminaron por cohesionar el Imperio.

Existió una especie de Servicio Militar Obligatorio, para los hombres en edad militar a los que se les denominaba “runa” o súbdito del Estado. La edad militar abarcaba desde los 18 hasta los 50 años. En su época de mayor apogeo, el Imperio Inca contó con un ejército de línea de 200.000 hombres.
José Tamayo Herrera, explica “que aunque no puede hablarse de un servicio militar obligatorio en el sentido moderno, el servicio de los runas para el ejército también era una forma de “mita” o contribución, que el súbdito estaba obligado a retribuir al Estado en tiempo de trabajo”.
Pablo Macera, opina que “las guerras tenían características religiosas, ya que eran estacionales, ocurrían en los ciclos entre cosecha y siembra, y rituales. Un principio estratégico era mantener los enfrentamientos en las fronteras y así sostener la paz en el interior del territorio”.
Y Liliana Regalado, nos dice, “Al igual que las guerras, la reciprocidad cumplió un rol fundamental en la expansión y cohesión del tahuantinsuyo. Al inicio de la expansión Inca, la autoridad no se ejercía directamente, sino a través de la “minka”, palabra que según el cronista Pérez de Holguín, significa: “rogar a alguno que me ayude prometiéndole algo”.
Todos los trabajos que el inca necesitaba los tenía que solicitar a los señores vecinos. Para cumplir con la reciprocidad, el inca debía halagar a estos señores dándoles regalos, comidas, mujeres, ropa, objetos suntuarios y toda clase de obsequios.
María Rostworoswski explica que "a medida que fue creciendo el Tahuantisuyo creció también la cantidad de señores por agasajar. Por este motivo el Estado se vio obligado a incrementar sus ingresos para asegurarse que contaba con las cantidades necesarias”.
Completando lo anterior, los Incas, construyeron y mantuvieron una red de caminos denominados en la sierra el Cápac Ñam, muchos de estos caminos fueron heredados de los Wari. Estos caminos incluían puentes colgantes, flotantes, alojamiento para los viajeros y tambos, en donde se almacenaba alimentos, para el Ejército en campaña. Como se ve, fueron previsores.
Existen otras consideraciones de tipo arquitectónico, culturales, sociales, filosóficas, etc., que contribuyeron a la cohesión del Imperio.
Algunos historiadores han sostenido que el hombre desde que es tal, ha tenido las mismas virtudes y defectos; siempre existió por ejemplo el afán de poder, de lujos y riquezas, la necesidad de trabajar y producir, etc.; la única diferencia es la tecnología: siempre se complotó contra el Estado, antiguamente usando quizá el Cápac Ñam y hoy los teléfonos móviles y por ejemplo, gran parte de los problemas de un ejército en campaña, se presentaron en el ejército inca, como por ejemplo las deserciones.

Las conquistas territoriales del Ejército Imperial Inca
Durante esos cien años de conquistas y consolidación del Imperio Inca se puede observar tres partes definidas: la consolidación y primera expansión, la segunda expansión y la tercera expansión.
La primera expansión corresponde a los Zapa Incas Sinchi Roca y Lloque Yupanqui. La segunda expansión, se da durante los gobiernos de los Zapa Incas Mayta Cápac, Cápac Yupanqui, Inca Roca Yahuar Huácac y Viracocha Inca. Finalmente la tercera expansión, estuvo a cargo de Pachacuti Inca Yupanqui, el más grande conquistador Inca, Inca Yupanqui, Túpac Inca Yupanqui y Huayna Cápac.
Y según parece, los Zapa Incas Huáscar Inca Yupanqui y Atahualpa Inca, se dedicaron a guerras intestinas hasta la llegada de los españoles (ver
Conquistas del Imperio Inca)


Destino Último del Imperio
Con varias etapas y procesos, de los cuales los más conocidos son las reducciones virreinales. Descendientes de la realeza Inca histórica,
Tupac Amaru I y siglos después Túpac Amaru II se levantaron en armas contra el gobierno virreinal sin mayor éxito. De sus movimientos solo quedo su recuerdo como gesta heroica y "libertaria". Algunos eruditos creen que la debilidad orgánica de sus movimientos y la falta de una acogida más extensa en su momento, matormente entre los supuestos benficiarios esto es entre los habitantes locales se debe en parte a que progresivamente la transculturación y servidumbre los hicieron olvidadar su pasado milenario. Estos movimientos no ofrecían una posibilidad de éxito real contra uno de los imperios más poderosos de la historia en su momento. No pudieron convencer ni ofrecer avances capaces de aglutinar con mejoras en su forma de vida diaria y liberar de su estado de explotaciona los curacas ni a los habitante locales sino aparentemente solo ofrecían el reemplazo de la aristocracia hispana europea por una vuelta a la realeza Inca nativa, no de muy buen recuerdo entre las etnias subyugadas por los Incas. Al final solo destinados al fracaso, estos movimientos vieron desaparecer los últimos vestigios de poder Inca. Hoy en día los rezagos de la población multietnica con su cultura y costumbres de los habitantes nativos, ahora conocidos como cholos, pueden hallarse en los países andinos.

1.- Juan de Betanzos. Suma y Narracion de los Incas. — Madrid, Ediciones Polifemo, 2004. Edicion, introduccion y notas: Maria del Carmen Martin Rubio.

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